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El porque del Papa
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| Autor | Mensaje |
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08-15-2008, 01:57 PM
Mensaje: #1
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El porque del Papa
Estudiando el primado de Pedro a profundidad
Por José Miguel Arráiz Introducción Los católicos profesamos obediencia al Papa, como legítimo sucesor del Pedro, y le consideramos el representante de nuestro Señor Jesucristo aquí en la tierra. Ante esta afirmación muchos cristianos de hoy en día se escandalizan y nos hacen preguntas como: ¿Por qué obedecen al Papa? ¿No se dan cuenta es solo un hombre? ¿Cómo se puede creer que no se puede equivocar? En busca de respuestas a estas interrogantes he escrito este estudio. ¿De donde viene la autoridad del Papa? La autoridad del Papa viene por legítima sucesión de la autoridad que Cristo confirió al apóstol Pedro cuando le designó la piedra sobre la que se edifica su Iglesia y le entregó las llaves del reino de los cielos y la autoridad de atar y desatar: “Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.»” Mateo 16,18-19 En el pasaje anterior lo primero que debemos notar es que Cristo cambia el nombre a Simón por Pedro (Piedra). Veamos que significa este cambio de nombre. La importancia de nombre Si estudiamos con detenimiento la Biblia podemos ver que para Dios el nombre es muy importante, ya que cada vez que Dios cambia el nombre a alguien lo hace con un propósito. El nombre corresponde a su nueva identidad, función o ministerio. Veamos varios ejemplos: A Abram Dios le cambia el nombre por Abraham porque le constituye en padre de muchedumbre de pueblos: “Cayó Abram rostro en tierra, y Dios le habló así: «Por mi parte he aquí mi alianza contigo: serás padre de una muchedumbre de pueblos. No te llamarás más Abram, sino que tu nombre será Abraham, pues padre de muchedumbre de pueblos te he constituido. Te haré fecundo sobremanera, te convertiré en pueblos, y reyes saldrán de ti.” Génesis 17,3-6 A Saraí (esposa de Abraham) Dios le cambia el nombre a Sara que significa "princesa fecunda", "madre de reyes": “Dijo Dios a Abraham: «A Saray, tu mujer, no la llamarás más Saray, sino que su nombre será Sara. Yo la bendeciré, y de ella también te daré un hijo. La bendeciré, y se convertirá en naciones; reyes de pueblos procederán de ella.»” Génesis 17,16 A Jacob Dios le cambia el nombre por Israel porque "lucho con Dios y los hombres y venció" “Dijo el otro: «¿Cuál es tu nombre?» - «Jacob.» - «En adelante no te llamarás Jacob sino Israel; porque has sido fuerte contra Dios y contra los hombres, y le has vencido.»” Génesis 32,28 El nombre de Jesús también tiene un significado: “Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.»” Mateo 1,21 Pedro, la "piedra" Con Pedro pasó algo similar. Al momento de que Pedro conoció a Jesús, Jesús le cambia el nombre de Simón a Pedro (que quiere decir Piedra). “Y le llevó donde Jesús. Jesús, fijando su mirada en él, le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas» - que quiere decir, "Piedra".” Jesús 1,42 Jesús lo hace mirándole fijamente. La palabra en nuestro idioma no capta lo que la palabra en griego significa. Aquí se utiliza INTUITUS, (no ASPEXIT ni VIDIT), es decir, mirar profundamente con mirada penetrante. Aquí Jesús estaba diciendo algo sumamente serio y su mirada penetraba el alma de Pedro. Jesús posteriormente confirma el cambio de nombre a Pedro. Veamos ahora el pasaje completo: “Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?» Ellos dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas.» Díceles él: «Y vosotros ¿quién decís que soy yo?» Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.» Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.»” Mateo 16,13-19 Es importante notar que cuando Pedro responde la pregunta de Jesús sobre su identidad "¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?" Pedro contesta;"Tú eres el Cristo." Después Jesús, usando las mismas palabras "TÚ ERES", también trata la identidad de Simón: "Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro. Como hemos visto anteriormente cuando Dios cambia el nombre corresponde a su nueva identidad. Aquí el nombre de Pedro corresponde a su nueva identidad "piedra". Si no es así, ¿por qué cambiar su nombre? Muchos cristianos no-católicos no creen que Pedro sea la piedra, y para eso utilizan varios argumentos: Argumento 1: Argumentan que Jesús se refería a que la piedra era la confesión de que Jesús era el Cristo, así todo el que confesara que Jesús es el Señor estaría sobre la piedra que soporta la iglesia. Ciertamente el fundamento de nuestra fe está basado en que Jesús es nuestro Señor, pero eso no era lo que Jesús estaba diciendo aquí. La palabra griega que se emplea para "esta piedra" el adjetivo demostrativo, caso dativo TAUTEE con el artículo TEE para mostrar la fuerza implicada en la cualidad demostrativa. Del griego esta frase puede ser traducida "ESTA MISMA". Por lo que Mateo 16,18 dice: "Tu eres Pedro y sobre ESTA MISMA PIEDRA edificaré mi iglesia. Con el uso de TAUTEE es claro que Jesús está hablando de la misma piedra que acaba de mencionar. Recordemos que Natanael fue el primero en confesar que Jesús era el Hijo de Dios y a este Jesús no le cambia el nombre. Por otro lado Jesús le cambió el nombre a Pedro apenas lo conoció (Juan 1,42) antes de que Pedro profesara su fe. “Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.» Le dice Natanael: «¿De qué me conoces?» Le respondió Jesús: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.» Le respondió Natanael: «Rabbí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.» Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores.»” Juan 1,47-50 Argumento 2: Argumentan que Jesús mismo es la piedra. Afirman que Jesús se refería a sí mismo cuando decía "sobre esta piedra edificaré mi iglesia", por lo que implican que no se refería a Pedro ya que en griego Pedro (Petros) y roca (petra) son palabras diferentes: "Tu eres "Petros"… y sobre esta "petra" edificaré mi iglesia. Este argumento es inválido. Jesús habló en arameo y no en griego, y en este idioma no existe tal distinción. Jesús hubiera dicho en arameo "Tu eres Kefa/Cefas y sobre este Kefa/Cefas" edificaré mi iglesia". A este punto muchos alegan que al hacer la traducción al griego se hubiera notado la diferencia pero esto no era posible debido a que PETRA es de género femenino en griego y no se podía asignar a un hombre un nombre de mujer. Por eso cuando se escribe el evangelio y el evangelista tiene que traducir Cefas en vez de decir PETRA ("piedra en español") masculinizó el nombre: PETROS (Piedro). Muchos cristianos no católicos argumentan en base a los siguientes pasajes 1 Pedro 2,4 que Jesús es la Piedra y por lo tanto Pedro no lo puede ser: “Pues nadie puede poner otro cimiento que el ya puesto, Jesucristo.” 1 Corintios 3,11 “Acercándoos a él, piedra viva, desechada por los hombres, pero elegida, preciosa ante Dios, también vosotros, cual piedras vivas, entrad en la construcción de un edificio espiritual, para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, aceptos a Dios por mediación de Jesucristo.” 1 Pedro 2,4-5 Sin embargo erróneamente están mezclando las metáforas. En la primera carta a los Corintios, Pablo es el constructor y Cristo la base; en Mateo, Jesús es el constructor y Pedro la roca base. Similarmente a pesar de que en el pasaje de corintios Cristo es el cimiento en otra metáfora la Iglesia está cimentada sobre los apóstoles y Cristo es aquí la piedra angular: “edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, siendo la piedra angular Cristo mismo,” Efesios 2,20 La piedra angular es la última piedra que se coloca en la construcción y es la que mantiene trabada a todas las demás. Por eso, podemos decir que Cristo es la piedra angular, Pedro la piedra “sobre” la que se edifica la Iglesia y nosotros somos piedras vivas que conformamos el resto del edificio espiritual. El error de los no católicos es no entender la función de cada piedra en la composición de este edificio espiritual que es la Iglesia y el no poder diferenciar entre “piedra angular” y “piedra sobre la que se edifica”. Otro argumento es que solo Dios es llamado "Roca o "Piedra" y por lo tanto un hombre no lo puede ser. Pero ya hemos visto que nosotros mismos somos llamados piedras en 1 Pedro 2,5, sin contar que Dios también llamó a Abraham, la piedra en Isaías: “Prestadme oído, seguidores de lo justo, los que buscáis a Yahveh. Reparad en la peña de donde fuisteis tallados, y en la cavidad de pozo de donde fuisteis excavados. Reparad en Abraham vuestro padre, y en Sara, que os dio a luz; pues uno solo era cuando le llamé, pero le bendije y le multipliqué.” Isaías 51,1-2 Concluyendo, Jesús no dijo "sobre mí, edificaré mi iglesia", hubiera sido redundante, en caso de querer decir esto diría "sobre mi edificaré la Iglesia". Tampoco dijo "sobre la confesión de Pedro" edificaré mi Iglesia". Tenemos que ser honestos con la Biblia y no añadir palabras. ¿Por qué Pablo siguió llamando a Pedro CEFAS si no lo era? (Gálatas 2,9 entre otros). Si Mateo quería que entendiéramos que Jesús era la Roca, ¿por qué no lo clarificó? Porque lo claro es que era Pedro. Una prueba indiscutible de esto es que Jesús luego le entrega en el mismo pasaje las llaves del reino de los cielos (signo indiscutible de autoridad): El significado de las llaves “A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.»” Mateo 16,19 Jesús da a todos los apóstoles el poder de atar y desatar, pero solamente le da las llaves a Pedro, por tanto el poder de Pedro en ese sentido no es compartido por el resto. En el reinado de Judá e Israel y en los reinados antiguos el rey tenía la máxima autoridad (Por ser monarquías) pero tenía a su servicio un conjunto de ministros a quien delegaba (poder de atar y desatar), pero solo uno de ellos tenía autoridad total subordinada de la del rey sobre los asuntos del palacio y del reino. Este era llamado el “mayordomo” y era a quien el rey le confiaba las llaves. Ejemplos lo vemos con José (El hijo de Jacob que llegó a ser mayordomo en casa del Faraón): “Así halló José gracia en sus ojos, y servíale; y él le hizo mayordomo de su casa, y entregó en su poder todo lo que tenía.” Génesis 39,4 Otro pasaje que muestra la autoridad que tenía el mayordomo lo vemos en el oráculo que el profeta Isaías hace sobre Elyaquim: “Aquel día llamaré a mi siervo Elyaquim, hijo de Jilquías. Le revestiré de tu túnica, con tu fajín le sujetaré, tu autoridad pondré en su mano, y será él un padre para los habitantes de Jerusalén y para la casa de Judá. Pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; abrirá, y nadie cerrará, cerrará, y nadie abrirá. Le hincaré como clavija en lugar seguro, y será trono de gloria para la casa de su padre. Colgarán allí todo lo de valor de la casa de su padre - sus descendientes y su posteridad -, todo el ajuar menudo, todas las tazas y cántaros. Aquel día - oráculo de Yahveh Sebaot - se removerá la clavija hincada en sitio seguro, cederá y caerá, y se hará añicos el peso que sostenía, porque Yahveh ha hablado. La Iglesia es ahora la Nueva Casa del Nuevo Rey David:” Isaías 22,20-25 Significativo este pasaje que refleja perfectamente lo que significaba tener “las llaves”, que implicaba tener autoridad conferida por el mismo rey “tu autoridad pondré en su mano”, también era un padre espiritual para el pueblo “será un padre para los habitantes de Jerusalén y para la casa de Judá”, y su autoridad le confería el poder de legislar y tomar decisiones que no podían ser revocadas por persona alguna “abrirá y nadie cerrará, cerrará y nadie abrirá”. Para los judíos y para los apóstoles, conocedores de de la figura del mayordomo y de este pasaje de las Escrituras, el poder que conferían las llaves no era difícil de entender, todos entendieron y Pedro especialmente que la función de Pedro era clara: ser “El mayordomo de su reino”. Por eso el cambio de nombre y la entrega de llaves. Sabemos que Jesús es el heredero del reinado de David: “El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre;” Lucas 1,32 “«Después de esto volveré y reconstruiré la tienda de David que está caída; reconstruiré sus ruinas, y la volveré a levantar.” Hechos 15,16 El Rey (Jesús) tiene las llaves: “Al Ángel de la Iglesia de Filadelfia escribe: Esto dice el Santo, el Veraz, el que = tiene la llave de David: si él abre, nadie puede cerrar; si él cierra, nadie puede abrir. =” Apocalipsis 3,7 Y como nuevo rey confía el cuidado de las llaves al mayordomo de su elección: Pedro. El mayordomo tenía muchas funciones, su autoridad era reconocida por todos porque representaba al rey, y su autoridad era conferida por él. El mayordomo es a quien se le encargaba abrir y cerrar la puerta del palacio (es decir todas las oficinas de los ministros), manejar todos los asuntos de reino, sellar o no todos los documentos importantes y cuidar el tesoro del rey (Isaías 22,15) El hacía el papel del portero (Marcos 13,32-34). El tenía la autoridad dentro de la casa de ser el administrador y ser el que enseña. Vemos otro pasaje donde Cristo nos muestra la figura del mayordomo: “En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que escala por otro lado, ése es un ladrón y un salteador; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el portero, y las ovejas escuchan su voz; y a sus ovejas las llama una por una y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Pero no seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.»” Juan 10,1-5 En el pasaje anterior vemos dos personajes, el Pastor y el portero. Jesús es el pastor y el portero es quien tiene las llaves y abre la puerta: Pedro. Jesús es dueño de las llaves, se las da a Pedro para edificar su Iglesia, está pertenece a Jesús pero Pedro las recibe. Otra razón por la que Pedro y quienes escuchaban debieron haber entendido así, es que ellos sabían perfectamente que el único que podía explicar e interpretar las Sagradas Escrituras era el rabino porque conocía perfectamente el término "atar y desatar". El rabino gozaba de autoridad para prohibir y permitir y para interpretar. Por eso, algunos judíos al ver con cuanta autoridad Jesús explicaba e interpretaba las Escrituras le decían "Rabí". El termino "atar y desatar": ATAR en hebreo se dice "asar"; la "Mishná" (Shabbat 4,1) lo emplea comentando Números 30,3 como declarar PROHIBIDO (Strack-Billerbeck I, 738). DESATAR en hebreo se dice "hittir"; la Mishná lo emplea para declarar PERMITIDO o LICITO. La Sinagoga usaba ambos verbos para indicar quién estaba ADMITIDO o PROSCRITO de la Sinagoga (excomunión) y para la interpretación de ciertos pasajes difíciles de la Escritura; es, pues, un empleo "técnico" para indicar “autoridad” no solo en materia disciplinaria (imposición y levantamiento del anatema dictado por la Sinagoga; además de la Mishná, Josefo habla de ello en el de Bello ludaico I, 111), sino también A-U-T-O-R-I-D-A-D "halákica" PARA ENSEÑAR (en cuanto a la enseñanza, significan la interpretación autoritativa de la ley POR EL RABINO ORDENADO y competente en la materia: "goza de autoridad para prohibir y permitir" (ver Sobre la Guerra de los judíos por el historiador Flavio Josefo,, libro 1, cap 5, 111. Verbo "deo" (atar) en el Diccionario exegético del NT de Balz-Schneider (Salamanca 1996). En resumen Pedro al recibir las llaves del reino de los cielos y el poder de atar y desatar en Mateo 16,19 sabía que se refería a asuntos legales y religiosos del pueblo de Dios. Se trata de doctrina (enseñanzas) y del poder de tomar decisiones, de declarar lo que está permitido y lo que está prohibido. Solo Pedro (y sus sucesores) quedaron al cuidado de las llaves de Jesús, a ellos corresponde la interpretación de la ·Escritura y la última palabra en cuestión de dogmas de fe. Dios es un Dios de orden y no de confusión, pero ha bastado que muchos cristianos desconocieran esta autoridad que Cristo ha instituido en Pedro para que comenzara una exponencial fragmentación de la Iglesia y del cuerpo de Cristo cada quien tratando de atar y desatar por su cuenta (que es lo que implica la libre interpretación de la Biblia). Pedro, encargado de apacentar las ovejas del rebaño del Señor Otra evidencia muy clara de la primacía de Pedro sobre los apóstoles es que es a él especialmente a quien Cristo encomienda el cuidado de su rebaño: “Después de haber comido, dice Jesús a Simón Pedro: «Simón de Juan, ¿me amas más que éstos?» Le dice él: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Le dice Jesús: «Apacienta mis corderos.» Vuelve a decirle por segunda vez: «Simón de Juan, ¿me amas?» Le dice él: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Le dice Jesús: «Apacienta mis ovejas.» Le dice por tercera vez: «Simón de Juan, ¿me quieres?» Se entristeció Pedro de que le preguntase por tercera vez: «¿Me quieres?» y le dijo: «Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero.» Le dice Jesús: «Apacienta mis ovejas.” Juan 21,15-17 Cristo aquí manda a apacentar el rebaño a Pedro 3 veces. Cuando Dios repite algo tres veces es porque quiere enfatizar su importancia. Esto quiere decir que la encomienda que Jesús hacía a Pedro era de suma importancia y por eso la repetición. Notemos también que primero le manda apacentar los demás apóstoles (los corderos) y luego apacentarnos a nosotros (las ovejas) lo que incluye una orden implícita para nosotros de dejarnos apacentar. Jesús es el buen pastor y encomienda a Pedro el cuidado de sus ovejas. Si nos consideramos una oveja de Jesús debemos aceptar que Jesús encomendó a Pedro pastorearnos. Debemos notar también que la palabra griega que se utiliza aquí es POIMANE ("pastorea") significa "gobernar", "regir", "ser superintendente". Por tanto Jesús le estaba encomendando a Pedro regir su rebaño. No solo aquí Pedro recibe la encomienda de confirmar en la fe al pueblo de Dios, “«¡Simón, Simón! Mira que Satanás ha solicitado el poder cribaros como trigo; pero yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca. Y tú, cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos.»” Lucas 22,31-32 Dios siempre ha escogido personas para dirigir su pueblo (Noé, Moisés, los profetas, etc.). En el antiguo testamento vemos como Moisés era el encargado por Dios para regir y él a su vez delegó la autoridad en asuntos menos importantes en hombres capaces instruidos por él en la ley de Dios, aunque en asuntos de importancia el tenía la última palabra: “Al día siguiente, se sentó Moisés para juzgar al pueblo; y el pueblo estuvo ante Moisés desde la mañana hasta la noche.” Éxodo 18,13 Ese era el plan de Dios para establecer un orden, y desconocer la autoridad de Moisés era desconocer la voluntad de Dios mismo. Ejemplos los podemos ver en varios pasajes del antiguo testamento. El primero de ellos lo vemos cuando Datán y Abirón se revelan contra Moisés: “…Estos Datán y Abirón eran famosos en la comunidad y se rebelaron contra Moisés y Aarón con la cuadrilla de Coré, cuando ésta se rebeló contra Yahveh.” Números 26,9 El resultado fue que se los tragó la tierra con todos los que le siguieron: “lo que hizo con Datán y Abirón, hijos de Eliab el rubenita, cuando la tierra abrió su boca y los tragó en medio de todo Israel, con sus familias, sus tiendas y todos los que les seguían.” Deuteronomio 11,6 Otro ejemplo lo vemos cuando María y Aron murmuran contra Moisés, Dios castiga a María dejándola leprosa: “María y Aarón murmuraron contra Moisés por causa de la mujer kusita que había tomado por esposa: por haberse casado con una kusita. Decían: «¿Es que Yahveh no ha hablado más que con Moisés? ¿No ha hablado también con nosotros?» Y Yahveh lo oyó. Moisés era un hombre muy humilde, más que hombre alguno sobre la haz de la tierra. De improviso, Yahveh dijo a Moisés, a Aarón y a María: «Salid los tres a la Tienda del Encuentro.» Y salieron los tres. Bajó Yahveh en la columna de Nube y se quedó a la puerta de la Tienda. Llamó a Aarón y a María y se adelantaron los dos. Dijo Yahveh: «Escuchad mis palabras: Si hay entre vosotros un profeta, en visión me revelo a él, y hablo con él en sueños. No así con mi siervo Moisés: él es de toda confianza en mi casa; boca a boca hablo con él, abiertamente y no enigmas, y contempla la imagen de Yahveh. ¿Por qué, pues, habéis osado hablar contra mi siervo Moisés?» Y se encendió la ira de Yahveh contra ellos. Cuando se marchó, y la Nube se retiró de encima de la Tienda, he aquí que María estaba leprosa, blanca como la nieve. Aarón se volvió hacia María y vio que estaba leprosa.” Números 12,1-10 ¿Cuál fue el pecado de María? Cuestionar la autoridad que Dios puso sobre Moisés cuando dijo: "¿Es que Yahveh no ha hablado más que con Moisés? ¿No ha hablado también con nosotros?". Pero al desconocer la autoridad de Moisés que venía de Dios desconocía la autoridad de Dios mismo. Incluso cuando la persona sobre quien Dios instituyo autoridad no fue siempre justa, eso no fue excusa para desconocerle, recordemos el caso de Saúl, quien se había corrompido y se encontró en manos de David. Así mismo Cristo envía a sus apóstoles con la autoridad que el mismo recibió del Padre: “Dijo entonces Abisay a David: «Hoy ha copado Dios a tu enemigo en tu mano. Déjame que ahora mismo lo clave en tierra con la lanza de un solo golpe. No tendré que repetir.» Pero David dijo a Abisay: «No lo mates. ¿Quién atentó contra el ungido de Yahveh y quedó impune?» Añadió David: «Vive Yahveh, que ha de ser Yahveh quien le hiera, bien que llegue su día y muera, bien que baje al combate y perezca. Líbreme Yahveh de levantar mi mano contra el ungido de Yahveh. Ahora toma la lanza de su cabecera y el jarro de agua y vámonos.»” 1 Samuel 26,8-11 David tenía muy claro que no podía levantar la mano contra quien Dios había ungido con autoridad. Lo mismo sucede en el nuevo testamento, escuchar a quien Jesús ha instituido es como escucharle a él, y son palabras del mismo Jesús: Y desconocer su autoridad es desconocer a Cristo mismo e indirectamente al Padre. “«Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha; y quien a vosotros os rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado.»” Lucas 10,16 Y esto porque ellos han sido “enviados” por Cristo, así como el Padre ha “enviado” a Jesús: “Jesús les dijo otra vez: «La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío.»” Juan 20,21 Hoy en día vemos hermanos no católicos que dicen regirse solo por la Biblia y desconocen cualquier autoridad humana, ¿Pero no es la misma Biblia la que dice que hay que obedecer a quien él ha enviado? ¿Cómo podemos decir que obedecemos la Biblia si es la misma Biblia la que manda “obedecer”. Esa es la gran contradicción del mundo de hoy, muchos cristianos hoy en día afirman seguir directamente a Cristo y desconocen la autoridad conferida al Papa legítimo sucesor de Pedro. Es como que un empleado afirme obedecer al presidente de su empresa y diga que no tiene que obedecer al jefe del departamento. O un soldado que diga solo obedecer al presidente pero no quiera obedecer al jefe de su pelotón. Aquí el Solo Cristo es en realidad el NO a Cristo, ya que desconoce la autoridad que Cristo mismo ha instituido en sus apóstoles y su mayordomo. Evidencias bíblicas adicionales que afirman que Pedro recibió una primacía sobre el resto de los apóstoles. Pedro encabeza todas las listas de los apóstoles “Los nombres de los doce Apóstoles son éstos: primero Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo y Tadeo; Simón el Cananeo y Judas el Iscariote, el mismo que le entregó.” Mateo 10,2-4 “Instituyó a los Doce y puso a Simón el nombre de Pedro; a Santiago el de Zebedeo y a Juan, el hermano de Santiago, a quienes puso por nombre Boanerges, es decir, hijos del trueno; a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo y Judas Iscariote, el mismo que le entregó.” Marcos 3,16-19 “Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, y eligió doce de entre ellos, a los que llamó también apóstoles. A Simón, a quien llamó Pedro, y a su hermano Andrés; a Santiago y Juan, a Felipe y Bartolomé, a Mateo y Tomás, a Santiago de Alfeo y Simón, llamado Zelotes; a Judas de Santiago, y a Judas Iscariote, que llegó a ser un traidor.” Lucas 6,13-16 “Y cuando llegaron subieron a la estancia superior, donde vivían, Pedro, Juan, Santiago y Andrés; Felipe y Tomás; Bartolomé y Mateo; Santiago de Alfeo, Simón el Zelotes y Judas de Santiago” Hechos 1,13 En todas las anteriores listas Pedro siempre es el primero y Judas el último, no puede ser casualidad. Por otro lado es importante notar que en Mateo 10,2 se dice "primero Simón", no porque se le mencione primero ya que sería redundante al encabezar la lista, sino porque estaba primero que los demás apóstoles. Lo mismo puede verse en otros pasajes donde Pedro va siempre delante de los apóstoles: “Pero id a decir a sus discípulos y a Pedro que irá delante de vosotros a Galilea; allí le veréis, como os dijo.»” Marcos 16,7 Pedro es quien primero predica en Pentecostés “Entonces Pedro, presentándose con los Once, levantó su voz y les dijo: «Judíos y habitantes todos de Jerusalén…: Que os quede esto bien claro y prestad atención a mis palabras:” Hechos 2,14 Pedro es quien toma la iniciativa de volver a completar el grupo de los 12 “Uno de aquellos días Pedro se puso en pie en medio de los hermanos - el número de los reunidos era de unos ciento veinte - y les dijo: «Hermanos, era preciso que se cumpliera la Escritura en la que el Espíritu Santo, por boca de David, había hablado ya acerca de Judas, el que fue guía de los que prendieron a Jesús. Porque él era uno de los nuestros y obtuvo un puesto en este ministerio. «Conviene, pues, que de entre los hombres que anduvieron con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús convivió con nosotros, a partir del bautismo de Juan hasta el día en que nos fue llevado, uno de ellos sea constituido testigo con nosotros de su resurrección.»” Hechos 1,15-17.21-22 Pedro es quien hace la primera curación milagrosa luego de la resurrección “Pedro le dijo: «No tengo plata ni oro; pero lo que tengo, te doy: en nombre de Jesucristo, el Nazoreo, ponte a andar.» Y tomándole de la mano derecha le levantó. Al instante cobraron fuerza sus pies y tobillos,” Hechos 3,6-7 Pedro es quien recibe la revelación de que los gentiles fueran aceptados como cristianos “Y les dijo: «Vosotros sabéis que no le está permitido a un judío juntarse con un extranjero ni entrar en su casa; pero a mí me ha mostrado Dios que no hay que llamar profano o impuro a ningún hombre.” Hechos 10,28 Pedro es quien habla delante del Sanedrín cuando intentan parar la predicación “Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: «Jefes del pueblo y ancianos, puesto que con motivo de la obra realizada en un enfermo somos hoy interrogados por quién ha sido éste curado, sabed todos vosotros y todo el pueblo de Israel que ha sido por el nombre de Jesucristo, el Nazoreo, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de entre los muertos; por su nombre y no por ningún otro se presenta éste aquí sano delante de vosotros.” Hechos 4,8-10 Infalibilidad del Papa La infalibilidad significa que Cristo guía a la Iglesia -a través del Espíritu Santo- de tal manera, que ella no puede errar al enseñar Su mensaje. En la práctica, la infalibilidad de la Iglesia significa básicamente que: Cuando el Papa, actuando como cabeza de la Iglesia, enseña de manera “oficial” a la Iglesia entera sobre algún punto de la fe o la moral revelada por Cristo, Dios vela por que no enseñe algo erróneo. Los obispos también gozan de este don de infalibilidad, cuando definen algo en conjunto con (y unidos al) Papa. La infalibilidad es más bien un Don de tipo preventivo; consiste en que cuando el Papa (y los obispos en comunión con él) define(n) de forma definitiva y oficial un punto doctrinal sobre la fe o la moral, Dios no le(s) permite que su enseñanza contenga error. La infalibilidad no significa que el Papa pueda inventar nuevas doctrinas (ni que recibirá nuevas revelaciones): la enseñanza constante de la Iglesia es que la Revelación Divina terminó con la muerte del último apóstol y no habrá nuevas revelaciones públicas. El Papa tan sólo proclama como correcto lo que ya forma parte de la doctrina cristiana, pero que a la fecha no había sido definido formalmente. La infalibilidad tampoco significa que el Papa sepa la verdad en todos los campos del saber humano. El Papa no es infalible cuando habla de ciencias o deportes o cualquier tópico que no guarda conexión con la religión. El Papa es infalible únicamente cuando habla sobre asuntos ya contenidos en el depósito de la fe (La Sagrada Escritura y la Tradición Apostólica). La infalibilidad no significa que el Papa no pueda pecar. El Papa no es “impecable” y no está exento de practicar mal su fe como cualquier cristiano. Pedro (el primer Papa) negó al Señor tres veces y, aunque no es lo más común, en la historia de la Iglesia ha habido algunos ejemplos de Papas cuya vida personal no fue ejemplar. ¡Cada Papa y obispo debe buscar su salvación y tendrá que rendir cuentas a Cristo igual que lo hace cualquier cristiano! El hecho de que ni el Papa ni los obispos sean impecables, resalta el hecho de que la infalibilidad no se fundamenta en sus propias fuerzas, sino en la promesa de Cristo de que Él y el Espíritu Santo permanecerían presente en Su Iglesia como garantía de que ella transmite fielmente su enseñanza. Muchos hermanos no-católicos se esfuerzan por hacer pensar que infalibilidad es lo mismo que impecabilidad. En ese sentido sería estúpido creer que el Papa no puede equivocarse en nada, ni pecar. La infalibilidad consiste en que, bajo una cierta condición llamada EX CATHEDRA, el Papa no puede equivocarse en las áreas de enseñanza de dogma y moral. Un dogma es un decreto, una prescripción legal o disciplinar como las ordenanzas en Hechos 16,4, es decir, nunca diría algo falso o inmoral, algo que valla en contra de la fe. Esto es así ya que cuando Cristo le entrega las llaves a Pedro dándole autoridad de atar y desatar le da también la garantía de que las utilizaría bien. Las ordenanzas de la Iglesia siempre fueron acogidas por las comunidades cristianas: “Conforme iban pasando por las ciudades, les iban entregando, para que las observasen, las decisiones tomadas por los apóstoles y presbíteros en Jerusalén.” Hechos 16,4 Insisto en aclarar que este dogma no afirma que un Papa en particular con o sin un concilio será santo, bien educado, siempre prudente, super sabio, etc. Aunque son cualidades excelentes no son esenciales. Lo importante es que el Magisterio de la Iglesia (su autoridad de enseñar) tiene la garantía de Cristo de ser protegido del error, esto es lo que cuenta. No se confía en el Papa si no en Jesús quien lo nombró y en su oración infalible: “«¡Simón, Simón! Mira que Satanás ha solicitado el poder cribaros como trigo; pero yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca. Y tú, cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos.»” Lucas 22,31-32 El demonio de entre todos los apóstoles pide es a Pedro y Jesús ora específicamente por la fe de Pedro. Jesús mismo reconoció la autoridad de la "cátedra de Moisés" para enseñar, a cargo de los escribas y fariseos “y les dijo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos. Haced, pues, y observad todo lo que os digan; pero no imitéis su conducta, porque dicen y no hacen.” Mateo 23,2-3 Esta cátedra (asiento) no era solamente una metáfora para hablar del poder. Verdaderamente había un asiento de piedra frente a la sinagoga donde el líder con la autoridad (generalmente un escriba) hacia juicios sobre asuntos doctrinales y legales. Como dice la Mishná Abote (comentario judío), los judíos entendían que la revelación que Moisés recibió de Dios fue transmitida por sucesión desde Josué pasando por los ancianos, profetas y el Sanedrín (Hechos 15,21). ¿Porqué un cristiano no puede creer que la revelación de Dios sigue siendo transmitida por sucesión no interrumpida desde Pedro hasta el Papa actual? Puede un Papa determinado fallar en su conducta, pero la orden de Jesús es "Hacer y observad todo lo que os digan" a pesar de que desaprobaba su conducta y nos exhortaba a no imitarles. Así como Jesús reconoció la autoridad del magisterio de los fariseos para interpretar las Sagradas Escrituras cuando hablaban "desde la cátedra", reconocemos el magisterio de la Iglesia que habla, no más con la autoridad de Moisés, sino la de Jesús mismo: “«Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha; y quien a vosotros os rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado.»” Lucas 10,16 El pasaje anterior es una clara garantía de infalibilidad que implica que escuchar a los apóstoles es escuchar a Cristo mismo. Si fueran falibles, Cristo estaría mintiendo y escucharles a ellos no seria escucharle a él. Por eso la misma Biblia es tan clara al decir que la Iglesia es “fundamento de la verdad” (si pudiera fallar en enseñanza y enseñar mentira no pudiera ser fundamento de la verdad): “pero si tardo, para que sepas cómo hay que portarse en la casa de Dios, que es la Iglesia de Dios vivo, columna y fundamento de la verdad.” 1 Timoteo 3,15 Debemos ser sinceros con la Biblia, la Palabra es muy clara en que hay una Iglesia fundamento de la verdad, hoy en día las Iglesias no católicas al caer en tantas contradicciones en doctrina se han conformado con menos, y ante la imposibilidad de alegar que están en la verdad completa, han optado por decir que nadie la tiene, pero ¿Está acorde eso con la Palabra de Dios? “Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir.” Juan 16,13 Estudiemos ahora el siguiente pasaje: “«¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, a quien el señor puso al frente de su servidumbre para darles la comida a su tiempo? Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así. Yo os aseguro que le pondrá al frente de toda su hacienda. Pero si el mal siervo aquel se dice en su corazón: "Mi señor tarda", y se pone a golpear a sus compañeros y come y bebe con los borrachos, vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera y en el momento que no sabe, le separará y le señalará su suerte entre los hipócritas; allí será el llanto y el rechinar de dientes.” Mateo 24,45-51 Jesús habla del siervo a quien él "pone sobre su casa" (que representa la Iglesia). Este siervo puede actuar bien o mal, y si es desobediente y "golpea a sus consiervos" (abusa de su autoridad) va a ser castigado. Pero no por ser mal siervo Jesús le quita su poder, ni nos da permiso de salir de la casa en rebeldía. El mismo va a castigar a aquellas malas autoridades de la Iglesia que no hayan hecho bien su labor. Un ejemplo de infalibilidad lo vemos en el siguiente pasaje: “Pero uno de ellos, Caifás, que era el Sumo Sacerdote de aquel año, les dijo: «Vosotros no sabéis nada, ni caéis en la cuenta que os conviene que muera uno solo por el pueblo y no perezca toda la nación.» Esto no lo dijo por su propia cuenta, sino que, como era Sumo Sacerdote aquel año, profetizó que Jesús iba a morir por la nación - y no sólo por la nación, sino también para reunir en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos.” Juan 11,49-52 Cuando Dios obra por medio de este carisma los resultados eran infalibles, y no tenía nada que ver si el sacerdote era un santo o un malvado. Caifás, aunque no creyó en el Mesías y peor todavía lo condenó a muerte, ¡profetizó correctamente por medio de su oficio de sumo sacerdote del pueblo de Dios! Si Caifás profetizó correctamente ¿Por qué hemos de pensar menos de Pedro (y sus sucesores) a quien la oración de Cristo sostiene para que su fe no desfallezca y que es quien ha recibido la encomienda de apacentar los corderos y ovejas del rebaño del Señor? Conclusión Nosotros profesamos obediencia al Papa, no porque necesitemos de un hombre, si no porque al aceptar a Cristo como nuestro salvador, aceptamos también su voluntad (claramente reflejada en la Biblia), y el quiso designar al Papa como jefe de la Iglesia y como su representante. “«No todo el que me diga: "Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial.” Juan 21,15-17 Bibliografía Biblia de Jerusalén Biblia Reina-Valera 1909 Pedro y el Papado, Exégesis de Mateo 16,18. Catolic Answers (No tienes acceso a los Link de descargas. Registrate HAZ CLIC AQUI Gracias.) San Pedro en el Nuevo Testamento, Steve Ray (No tienes acceso a los Link de descargas. Registrate HAZ CLIC AQUI Gracias.) "Roca… llaves… confirmar a tus hermanos…", P. Daniel Gagnon, (No tienes acceso a los Link de descargas. Registrate HAZ CLIC AQUI Gracias.) ¿Quién es la "roca" en Mt. 16,18? Un diálogo que se puede repetir (No tienes acceso a los Link de descargas. Registrate HAZ CLIC AQUI Gracias.) “La infalibilidad del Papa”, Estudio recibido de los misioneros de la palabra de Dios "Felices los que crean, sin haber visto" |
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08-15-2008, 08:01 PM
Mensaje: #2
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RE: El porque del Papa
Mircko Escribió:Estudiando el primado de Pedro a profundidad ANTES de entrar en el examen de esta célebre cuestión, haremos dos observaciones, a fin de dar mayor claridad a la discusión y de evitar equivocaciones. Debe notarse, primero, que los términos familiares con que es de costumbre designar a San Pedro, y a sus llamados sucesores, no pueden hallarse en el Nuevo Testamento. Los títulos "Jefe de los Apóstoles", "Pastor principal", "Cabeza de la Iglesia","Santo Padre","Vicario de JesuCristo","Vicegerente de Dios", etc.. son todas invenciones de siglos posteriores. Varios de ellos son títulos propios del Señor Jesús, que sus pretendidos siervos, como unos criados atrevidos e insolentes, se han apropiado. Es un hecho importantísimo, y que no debe olvidarse jamás, que en el Nuevo Testamento y en los escritos de los primeros padres, San Pedro no recibe ningún título que le distinga de los demás apóstoles. La otra observación preliminar, es, que para que sea consecuente el sistema papal, el mismo grado y la misma especie de subordinación deben hallarse entro los apóstoles con respecto a sus relaciones con Pedro, que los que se observan actualmente en la jerarquía romana. Es claro que el arroyo no puede subir mas alto que su fuente, y que el heredero no puede heredar mas de lo poseyó el propietario original: en otros términos, que el sucesor de Pedro no puede heredar de él, una preeminencia que él no tuvo. Ahora bien, sucede que mientras los papas reclaman ser sucesores de Pedro, todos los obispos romanos reclaman, (y los Papas reconocen sus pretensiones), ser sucesores de los domas apóstoles. La naturaleza del caso exige que la segunda pretensión sea tan verídica corno pueda serlo la primera; de modo que si el Papa hereda las prerrogativas de Pedro, los obispos heredan igualmente las de Pablo, Santiago, Juan, etc... ; pero si los obispos no heredan las de los demás apóstoles, tampoco hereda el Papa las supuestas prerrogativas de Pedro. Es indudable, pues, que si hay algo de verdad en las pretensiones papales, los apóstoles rindieron a Pedro el mismo homenaje y la misma obediencia que el Obispo de Roma requiere de los demás obispos de la cristiandad papal. Por lo tanto, si hay pruebas de que tal subordinación a Pedro no existía entre los apóstoles, tendríamos plena razón para concluir que la supremacía del Papa no es legítima, sino que es mas bien una, usurpación ultrajante. No queremos entrar ahora en el laberinto de interpretaciones contradictorias respecto de aquel célebre pasaje, "Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, etc..". Mat. 16:18,19. Único pasaje que los más ardientes defensores de la prerrogativa papal, pueden citar como prueba directa en su favor; pues que los otros pocos que se citan son meramente corroborantes, y por tanto nada valen a menos que el hecho no sea establecido por medio de una prueba directa. Nos proponemos hacer algunas indagaciones que pondrán en claro lo insostenible de la interpretación papal. Hecho esto, será superflua una refutación formal. I. Si, como dicen los escritores romanos, las palabras "Tu eres Pedro.." etc., constituyeron a Pedro "Jefe de los apóstoles ,y fundamento de la Iglesia ¿cómo es que tres evangelistas las omiten ? Marcos y Lucas (Marcos 8:29 y Lucas 9:20) refieren la noble confesión hecha por Pedro de la divinidad del Señor, que dio motivo a las palabras que Jesús le dirigió; y si estas palabras encierran, como se nos asegura, la vida misma del Cristianismo, ¿ cómo se atrevieron estos a omitirlas ? ¿ Por razón de envidia ? No por cierto. II. Es del caso preguntar, si los apóstoles entendieron estas palabras según la interpretación papal. Los católicos romanos dicen que nada puedo ser mas claro y concluyente que estas palabras, y que hasta un ciego puede ver que constituyeron a Pedro, Papa. Pues bien, ¿ cómo las entendieron aquellos a quienes se les dirigieron ? Parece que en lugar de haber sido concluyentes para estos, mas bien fueron causa de contienda mezquinas respecto de la referida supremacía, las cuales ellos, como historiadores fieles, refieren para su propia vergüenza; y juzgamos así, porque no se hace mención de tales contiendas antes de aquella ocasión, y sí, se hacen de muchas, después. Y en efecto, si esta palabras hubiesen sido concluyentes en favor de Pedro, ¿ cómo habría quedado lugar para contiendas frecuentes sobre "quién de ellos sería el mayor" ? Marcos 9:34; Mateo 18:1; y 20:20-28. Estas disputas quedaron sin decisión hasta la muerte del Señor, y hallamos a los discípulos, aún entre las tristes escenas de la última cena disputando, "quién de ellos sería reputado el mayor" Lucas 22:24. Y si aquellos a quienes se dirigieron estas palabras , no las tuvieron por concluyentes en favor de Pedro, ¿ cómo es posible que sean concluyentes para nosotros ? III. Si el Señor quiso investir a Pedro de este codiciado primado, en las palabras ya bastante citadas, y sus apóstoles en la ceguedad de su amor propio no las entendieron así, ¿ cómo sucedió que el Salvador, que acostumbraba a repetir muchas veces sus más importantes doctrinas, perdiese tantas oportunidades de corregir su equivocación, y poner en salvo esta doctrina vital ? ¿ Cómo es que no les dijo, una vez por todas, que no había lugar para contiendas, puesto que Él les había ya impuesto a Pedro como Jefe y Señor ? ¿ Cómo se explica, que en lugar de hacerlo así, les amonestaba: "Uno sólo es vuestro Maestro, el Cristo, y vosotros todos sois hermanos..." ? Mateo 23:8. ¿ Quién es el hombre que tiene aún cabal el sentido, que puede creer que nuestro Señor quisiese establecer entre ellos un principado espiritual, parecido a un reino terrenal, siendo así que aprovechando todas las ocasiones de contienda entre ellos respecto al primado, reprende su ambición mundana, y les enseña: "ENTRE VOSOTROS NO SERÁ ASÍ; antes el que quiere ser el mayor, sea vuestro criado, y el que quiere ser primero entre vosotros sea siervo de todos;" Marcos 10:43-44; y en otra ocasión: "Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos y el siervo de todos." Marcos 9:35; y otra vez aún: "EL QUE ES MENOR ENTRE TODOS VOSOTROS, ESTE ES EL MAYOR" Lucas 9:48. Si esto no demuestra que el único primado que Jesús reconoció entre sus apóstoles, era el ser primero en la humildad, el celo, las buenas obras y el servicio de los demás, conforme al ejemplo que Él les dio, la reprensión y el precepto carecen absolutamente de significado. IV. Es un hecho bien significativo que San Pedro ni reclama, ni da la más remota insinuación de que poseyese la alta autoridad que sus pretendidos sucesores reclaman tan ruidosamente en su nombre. Sus epístolas, bien diferentes de las bulas y alocuciones de los Papas, principian sencillamente as¡: "Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesu Cristo.." etc.. Del Señor Jesús, en verdad, él dice que es la Piedra escogida, en quien solo hay salud. Hechos 4:11-12. y este parece haber sido un tópico favorito para él (véase 1 Pedro 2:4,6) ; pero si hemos de juzgar por su predicación y sus epístolas, no tenía idea alguna de que él fuese Piedra de fundamento, y Jefe de sus hermanos: -descubrimiento reservado a algunos de sus más felices sucesores. ¿ Qué razón puede darse para este silencio tan profundo respecto de su primado, siendo así que los demás apóstoles y todos los cristianos debían someterse a él so pena de perdición ? Los abogados de su primado contestan que fue por razón de su modestia personal. i Qué desgracia que todos sus sucesores no hubiesen heredado de él una modestia parecida ! Pero se sabe que muchas veces, el silencio es la traición; y San Pedro no pudo haber desconocido que respecto de una doctrina tan vital, (el primero de los artículos de la fe, porque es el fundamento de todos los demás), la tal modestia habría sido criminal en el mas alto grado. Si nuestro Señor, por razón de una falsa modestia, hubiese callado del mismo modo respecto de ser Hijo eterno de Dios, ¿ en dónde estaría hoy día el Cristianismo ? ¿ Fue acaso, que no hubo razón para que Pedro rompiese su silencio modesto, (que en verdad no le caracterizó a él), porque todos reconocieron su primado, y publicaron el hecho de buena gana ? Veámoslo. V. Si la modestia de Pedro sobrepujaba a este respecto su acostumbrado buen sentido, acaso los demás apóstoles, sus humildes y fieles servidores, hubieran declarado en su lugar, que el Señor había nombrado a Pedro y a sus sucesores como los representantes acreditados de Él en la tierra, contra quienes la rebelión sería igual a la rebelión contra Él mismo. Si esta era una verdad, era sumamente importante sin duda; y sin embargo los demás apóstoles callan con respecto a ella, tanto como calla Pedro. Tenemos algunos sermones de Pablo, en que nada dice de Pedro, pero sí, mucho del Maestro de Pedro. Tenemos veintiseis epístolas, (incluyendo las siete del Apocalipsis, y omitiendo las dos de Pedro), escritas por los apóstoles a las iglesias: aún el nombre de Pedro no se encuentra sino en dos de estas, y en ellas figura de una manera muy poco favorable a la causa de su primado. Y no obstante esto, ellos se atrevieron a protestar que estaban "limpios de la sangre de todos, porque no hemos dejado de anunciaros todo el consejo de Dios." Hechos 20:26,27. Por supuesto, los papistas suplen este defecto de importancia vital, recurriendo a las minas de cómoda e inagotable explotación de la tradición. ¡Sin duda los apóstoles mostraron una sabiduría y previsión extraordinarias, escribiendo tantas cosas triviales y de poca importancia, mientras dejaron a la tradición oral el oficio de transmitir las doctrinas fundamentales que solas dan valor y vitalidad a las demás! VI. Si hubiese un papado en la Iglesia apostólica, ¿ cómo es que San Pablo, enumerando los oficiales permanentes y extraordinarios de la Iglesia de Dios, tuvo la osadía de callar sobre la supremacía de Pedro, alegando que Dios había "puesto en la Iglesia en primer lugar apóstoles" ? 1° Corintios 12:28. VII. San Pablo por su celo en predicar la abolición del ritual mosaico, que los cristianos judaicos observaban escrupulosamente, Hechos 21:20,21, tuvo muchos enemigos entre ellos, a los cuales él denomina "falsos hermanos" 2° Corintios 11:26. Estos le menospreciaban, lo comparaban envidiosamente con Pedro, el grande apóstol de los judíos, negaban que era apóstol, aseguraban que era por lo menos inferior a los primeros apóstoles, que recibió su apostolado de ellos y era responsable a ellos, etc.. Estos escarnios mezquinos y profundamente penosos y perjudiciales, lo obligaron a hacer repetidas defensas de su apostolado. Pero si estos "falsos hermanos" tuvieron razón, si Pedro fue Papa, y por esto tuvo autoridad y dominio sobre Pablo y los otros apóstoles, ¿ con qué muestra de verdad pudo Pablo protestar contra sus enemigos, diciendo que era "apóstol no de los hombres, ni por hombre;" Gálatas 1:1; que el Evangelio que él predicaba "no lo recibió ni aprendió de hombre, sino por revelación de Jesu Cristo," Gálatas 1:12; que cuando fue llamado por Dios para predicar su Evangelio entre los gentiles, "no confirió con carne y sangre, ni subió a Jerusalén a los que eran apóstoles antes que él;" Gálatas 1:16,17, y que años después cuando estuvo con ellos "nada le comunicaron" Gálatas 2:6. ¡Qué insolencia! que él protestase del modo siguiente: "En nada he sido inferior a los más grandes apóstoles;" 2° Corintios12:11. VIII. Si Pedro tuvo el primado apostólico, y por este, autoridad y dominio sobre toda la iglesia, ¿Cómo se atrevió Pablo a asegurar (Gálatas 2:7-9) que Dios había confiado a Pedro "el apostolado de la circuncisión", (o de los judíos), y a él el de los gentiles; y aún tomó para sí el título de "apóstol de los gentiles"? Romanos 11:13. Los romanistas dicen que esta era una subordinada división de tareas. Pero ¿Por qué no dice Pablo que era una división subordinada? ¡Cuán bello y sumiso sería si el Arzobispo de París, en una de sus pastorales dijese "Dios ha encomendado al obispo de Roma las almas de los Estados del Papa, y a mí las de Francia; por tanto él debe cuidar de las suyas y yo de las mías. No soy yo inferior a él; no soy obispo ni de él, ni por él, ni tampoco soy responsable a él, sino solamente al Señor." Sin duda, tal pastoral causaría un ruido estrepitoso en el mundo papal; el sucesor de Pedro examinaría con inquietud para asegurarse de la estabilidad de su silla, y el atrevido Arzobispo oiría sin demora, en la distancia, los truenos del Vaticano. Sería algo nuevo, por cierto, en estos días de obediencia pasiva, aunque bien parecido a la contestación con que en el siglo III, el aferrado Cipriano de Cartago rechazó las pretensiones del arrogante Esteban, obispo de Roma. Pero si, según el dogma papal de la sucesión apostólica, él fuese un descendiente lineal de Pablo, heredando sus prerrogativas, ¿No tendría razón a contestar así a las pretensiones del sucesor de Pedro? Sino, "el patrimonio de San Pedro", gracias a la frugalidad e industria incansable de sus herederos, debe haberse aumentado asombrosamente desde que él hizo su testamento, mientras que el de Pablo se ha desperdiciado vergonzosamente por los pródigos que le han heredado. La cristiandad europea es de origen gentil; y no sería una cosa sin ejemplo en la historia de los reinos de este mundo, el que algún atrevido, de estos falsamente llamados "sucesores de los apóstoles", trazase su genealogía espiritual hasta el "apóstol de los gentiles", y habiendo declarado al Papa, usurpador, enviase al sucesor del "apóstol de los judíos", a buscar los restos de su gremio en dondequiera que pudiese hallarlos. IX. Presentamos solamente dos ejemplos más, (aunque son muchos los que podríamos citar todavía), que nos parecen decir muy poco en apoyo del papado de Pedro; el primero (Hechos 8:14), el de los apóstoles enviando a Pedro para predicar en Samaria; (¡ Los obispos enviando al Papa sobre una misión de predicación !) El segundo, (Gálatas 2:11-14) el de la aguda y pública reprensión con que Pablo reprobó el disimulo de Pedro en Antioquía, indicando todas las circunstancias que existía la más perfecta igualdad entre los dos. Si Pedro hubiese ocupado en la Iglesia primitiva el puesto que ocupa actualmente el Obispo de Roma en la Iglesia Papal, es seguro que así los enemigos como los amigos del Cristianismo hubieran tenido informes sobre el particular. Pero consta, según el testimonio auténtico de las Escrituras, que los judíos sabían tanto como sabemos nosotros respecto del primado de Pedro; puesto que cuando acusaban a Pablo ante el tribunal de Félix, su orador y abogado, Tértulo, habiendo expuesto contra Pablo muchos y gravísimos cargos, reasume todas las acusaciones en la siguiente; dice así pues: "Y ES CABEZA de la sediciosa secta de los nazarenos," es decir, de los cristianos. Hechos 24:5. Y leemos a continuación que "también los judíos añadieron, diciendo que ESTO ERA ASÍ." Sobre las citas anteriores no puede recaer ni la más mínima sospecha; pues que las hemos sacado de la Biblia del PADRE SCIO. Estos ejemplos son más que suficientes para demostrar que sueña el hombre que piensa hallar entre los apóstoles alguna cosa parecida a la supremacía papal. La falta del sol a media noche no es más notable que lo que lo es la falta de un papado en la Iglesia apostólica; y sea la que fuere la interpretación de las palabras, "Tú eres Pedro, etc.." nos atrevemos a esperar que todo lector convendrá en lo siguiente, a saber: que la interpretación papal queda excluida sin remedio. Empero puede observarse aquí, que casi todos los antiguos padres interpretaron las palabras "sobre esta piedra (o más bien "roca") edificaré mi Iglesia", como refiriéndose, no a Pedro, sino a su noble confesión de fe sobre la divinidad del Señor Jesús; y esta es evidentemente la verdadera interpretación. Esto, no obstante, si se quiere insistir, diciendo que el mismo Pedro era la "piedra", o la "roca", lo concederemos con gusto, por no altercar sobre palabras. Pero que se nos diga ¿de qué modo se edificó la Iglesia sobre Pedro ? Difícil será, por cierto, para los romanistas, explicarse cumplidamente sobre este asunto. ¿ Le edificó, pues, sobre su cuerpo ? -¿ sobre su alma ? -¿ sobre su cabeza ? -¿ sobre su persona ? -o, ¿ sobre qué parte de él se edificó ? ¿ O, se edificó, más bien, sobre su predicación ? Sobre su cuerpo, sería empresa harto difícil. Sobre su alma, el fundamento sería deleznable; por cierto que no lo sería menos su persona. Sobre su predicación, la idea se comprende perfectamente, y bien pudiera ser verdad; y esto estaría de acuerdo con las palabras de Pablo, que dice: "Sois edificados sobre el fundamento (esto es, sobre la predicación y doctrina) de los apóstoles y profetas, en el mismo JesuCristo que es la principal piedra angular, en la cual todo el edificio que se ha levantado, crece para ser un templo santo en el Señor".Efesios 2:20-21; y: "Según la gracia de Dios, que se me ha dado, yo eché el cimiento, como sabio arquitecto: más otro edifica sobre él. Pero mire cada uno cómo edifica sobre él; porque nadie puede poner otro cimiento, que el que ha sido puesto, que es JesuCristo" 1° Corintios 3:10-11. Los romanistas, refiriéndose a Mateo 16:19,19, nos hacen la siguiente pregunta: "Si nuestro Señor, con estas palabras, no quería constituir a Pedro en fundamento de la Iglesia, y jefe de ella, ¿qué es lo que quería hacer?" Vamos a contestarles de una manera que satisfaga a todo hombre imparcial que busque la verdad. Es evidente que con aquellas palabras Jesús quería conceder a Pedro algún privilegio personal, puesto que esto mismo fue lo que motivó las disputas entre los apóstoles acerca de la primacía, que hemos referido arriba. Jesús negó la tal primacía, sin revocar por eso el privilegio concedido a Pedro; cuyo privilegio consistía en poner él primero el cimiento de la Iglesia en el día de Pentecostés, y en el de admitir antes que otro así a los gentiles como a los judíos en ella. "Las llaves del reino de los cielos" (expresión de que el Señor se sirve muchas veces en orden a la Iglesia visible, Mateo 13:24, etc.) dan a entender sencillamente el poder de abrir la Iglesia para admitir a los hombres en ella. En el día de Pentecostés, Pedro predicaba, y Dios por medio de su predicación convirtió 3.000 almas, y las agregó a su pueblo; entonces comenzó a organizarse la Iglesia, la cual no tenía antes una forma determinada. A Pedro, pues, se le otorgó el privilegio de abrir la Iglesia a los judíos, y algunos años después, a los gentiles también. Hechos cap. 10. Esta es la única distinción que el mismo Pedro pretenda haber tenido alguna vez, según consta de las palabras siguientes: "Varones, hermanos, vosotros habéis que desde los primeros días, [aludiendo probablemente a las palabras de Jesús], ordenó Dios entre nosotros, que por mi boca los gentiles oyesen las palabras del Evangelio y creyesen." Hechos 15:7. Jesús concedió pues a Pedro la distinción y el privilegio, eminentes por cierto, de abrir las puertas de la Iglesia así a los judíos como a los gentiles; antes de entonces a nadie le era dado evangelizar entre los gentiles, (Mateo 10:5 y Hechos 11:19); esto es todo lo que quieren decir las palabras de Jesús en Mateo 16:18,19 y nada más. Pero, es de advertir que una vez abiertas las puertas de la Iglesia, estas no habían de cerrarse jamás; y, por lo mismo "las llaves" no tenían otro oficio que desempeñar. Lo que Pedro hizo de ellas después, no se nos ha dicho. Lo más probable es que habiendo ellas cumplido su cometido, Pedro las devolvió a Jesús, de quien las recibió y de quién se nos dice que es "el que tiene la llave de David; el que abre y nadie cierra; y cierra y nadie abre"; ni aún el mismo Pedro. Apocalipsis 3:7. Respecto de las palabras, "todo lo que ligares sobre la tierra, será ligado en los cielos, etc." se verá por Mateo 18:18, y los versículos anteriores y siguientes, que Jesús, usando de las mismas palabras, concedió la misma autoridad, sea cual fuere, no solo a todos los apóstoles, sino a todo su pueblo creyente. Confesamos de buena gana, que entre los primeros apóstoles, San Pedro ejecutaba siempre el papel más notable, y que tenía una cierta preeminencia entre ellos; así siempre acontece que entre personas iguales, un talento distinguido jamás deja de dar una especie de preeminencia a su poseedor. Pedro la tenía; él fue el más ardiente, el más capaz y el más impetuoso de los doce apóstoles. Así sucedió que muy frecuentemente él hablaba en el nombre de los demás, como si fuese el representante de todos, no porque tuviese mayor autoridad, sino porque era el más vivo y fogoso. El ardor y atrevimiento de su temple generoso, le ganaron muchos privilegios, y le dieron el primer lugar en los encomios de su Señor; pero el primer lugar también en sus severas reprensiones. Su distinción no fue oficial, sino personal; fue la preeminencia de los grandes talentos más no de autoridad. Pero cuando le comparamos con el apóstol Pablo, aún esta distinción desaparece enteramente. Este príncipe de apóstoles era muy superior a Pedro; igual en autoridad, superior en prudencia; igual en talento, superior en ilustración; igual en ardor, superior en firmeza; igual en energía pero superior en constancia, en mayores trabajos y en más abundantes y perdurables sucesos, desempeñando en el Nuevo Testamento un papel mucho más distinguido y mucho más brillante que él. En resumen: cuando notamos que aquellos a quienes fueron dirigidas las célebres palabras citadas tan repetidas veces, no las entendieron en el sentido papal, sino que más bien las tomaron por ocasión de contienda; que nuestro Señor no las interpretó en sentido papal, sino que más bien reprobó las contiendas de ello, y estableció su completa igualdad; y que San Pedro mismo no las reclamó en sentido papal; que los demás no las confesaron en ese sentido; que San Pablo negó y protestó contra el tal sentido: cuando agregamos a esta contrapruebas los hechos de que nada se dice al respecto de lo transmisible del supuesto primado, ni del modo y línea de la tal transmisión, y que no hay ni una sola palabra de los apóstoles ni de Pedro, ni de los escritores coetáneos, al efecto de que Pedro hubiese establecido su pretendida silla en Roma, ni que estuviese siquiera una sola vez allí; nos parece que el hombre debe haber abdicado su juicio privado, y con él su sentido común, cuando pensando las consideraciones anteriores se atreve a repetir que por las palabras "Tú eres Pedro..etc.", el Señor quiso establecer en su Iglesia la supremacía papal y transmitirla a los siglos posteriores por la línea de los obispos romanos. El que no amare al Señor Jesucristo, sea anatema. El Señor viene. 1Co 16:22.
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08-15-2008, 08:03 PM
Mensaje: #3
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RE: El porque del Papa
¿FUE PEDRO EL PRIMER PAPA COMO DICEN LOS CATOLICOS?
Por Pablo santomauro La respuesta es: Claro que no! En San Lucas 22:24 leemos lo siguiente: "Hubo también entre ellos una disputa sobre quien de ellos sería el mayor". Poco antes del arresto y la crucifixión de Cristo, los discípulos tuvieron una discusión acerca del cual de ellos iba a tener mayor autoridad o supremacía. Muchos han creído durante la historia que Pedro fue el primer Papa, pero cuando consideramos el versículo anterior, la pregunta que surge en cualquier mente analítica, es: ¿Por qué ya casi el final del ministerio de Cristo en la tierra los discípulos aún se plantean la pregunta, si en realidad ya Pedro había sido escogido por Dios para ocupar una posición suprema entre ellos? El hecho de que hubo una discusión nos confirma que ningún apóstol tenía autoridad sobre el resto. Jesús trató a cada uno de sus discípulos con el mismo nivel de respeto y confianza. El apologista cristiano James White sugiere que si Pedro hubiera en realidad estado en una posición suprema de poder, él hubiera dicho algo al respecto en su segunda epístola (2da. Pedro), a los efectos de que los lectores de la carta se aseguraran de seguir a su sucesor en Roma. Después de todo, Pedro ya estaba entrado en años y la amenaza de una ejecución por parte del gobierno de Nerón era eminente, es por ello que escribe que muy pronto debe abandonar el cuerpo. El hecho de que Pedro no promueve el papado significa que no había papado en existencia Otro argumento que podemos utilizar es que Pablo en 2 Corintios 12:11 afirma que él en nada ha sido inferior a los demás apóstoles. Pablo no hubiera dicho eso si ya hubiera habido un papado en existencia con Pedro a la cabeza Aún más, en 1 Corintios 12:28, cuando Pablo nombra la estructura de poder en la iglesia primitiva, dice: "Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros …" y así continúa. No hay mención de la existencia de un Papa. Podríamos apilar argumentos sobre argumentos. En este breve espacio, lo que dimos alcanza para concluir que la posición Católico Romana no tiene base bíblica. La enseñanza de que Pedro fue el primer Papa y del papado en general no está en el Nuevo Testamento. Es un doctrina traída de los pelos, inventada muy convenientemente para lograr autoridad sobre muchos. Nosotros, como discípulos de Cristo, tenemos la Biblia como máxima regla de autoridad. Toda enseñanza que recibimos y que se nos dice que viene de Dios, la debemos comparar con la Biblia. Si no está en la Biblia, o contradice la Biblia, la debemos rechazar. Recogemos la piedra, la hacemos a un lado del camino, y seguimos adelante, al pleno conocimiento de la excelencia de Cristo. Y este es el caso con la doctrina del papado y la sucesión apostólica. Es una falsa doctrina.
El que no amare al Señor Jesucristo, sea anatema. El Señor viene. 1Co 16:22.
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