01-17-2007, 03:20 AM
Mi nombre es Carlos Josué Hernández, pero soy mejor conocido como Charlie Hernández. Actualmente, cuento con 41 años de edad y vivo con mi esposa y mis cuatro hijos en Orlando, Florida.
Me animo a escribir en este día sobre mi testimonio porque estoy viendo cada día más la necesidad de hablar verdades sobre lo que Dios está haciendo en la vida de aquellos que hemos luchado contra la homosexualidad por toda la vida. Hoy, leía la historia de Esera Tuaolo, un jugador de fútbol americano quien "salió del closet" y pretende ganar la simpatía de la gente por sus "sufrimientos" de haber vivido una doble vida gay. Me inspiré en escribir porque él mencionaba que es un hombre de profundas raíces religiosas criado en la iglesia pentecostal.
Me familiarizo con eso porque fui criado en los caminos del Señor, pero debido a unos eventos en mi niñez y adolescencia desarrollé la creencia de que era un homosexual. Fui abusado sexualmente por un familiar y la separación de mi papá me creó la inseguridad de mi identidad. Recibí a Cristo a los 18 años y pensé que eso era suficiente para alejar esos deseos impuros de mi vida. Los llamo impuros porque la Biblia es clara, especialmente en el libro de Romanos capítulo 1, al mencionar de donde salen estos "sentimientos". Este jugador de fútbol afirma que un grupo de "supuestamente cristianos" hablaron palabras "horrendas", según él, acerca del homosexualismo y yo me pregunto: ¿cuál Biblia estaría él leyendo? Más claro no se puede ver que el homosexualismo es un pecado y abominación al Señor. Claro que en esos días no habían ministerios que informaran más a la gente de dónde proviene esta conducta y, al igual que yo, fue víctima de la ignorancia de la iglesia sobre ese tema.
Mi historia es que seguí viviendo una doble vida aún siendo un ministro del evangelio. Eso me comprobó que los dones de Dios son irrevocables y que Él los va a usar independientemente de nuestra integridad ante Él. Me casé y tuve mis hijos pero aunque pensé que eso iba a ser suficiente para detener mis impulsos, no fue así. Mi última relación con otro hombre se convirtió en el instrumento que Dios usó para desenmascararme por fin y cuando me vi sin defensas, corrí a los pies de mi Señor para ser sanado. Ahí fue cuando entré al Ministerio Hijos del Padre con el pastor Rigoberto Carrión.
Luego de un largo proceso de consejería y educación, pude enfrentar a mis padres y familiares con esa verdad y encontrar la libertad que expresa la palabra cuando dice: "Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres" (Juan 8:32). Ahora disfruto de una libertad gloriosa junto a mi esposa e hijos, aun cuando pensé que nunca mas iba a cantar. Sin embargo, es cuando mejor he ministrado en toda mi vida. DIOS RESTAURA LAS VIDAS DE AQUELLOS QUE SE HUMILLAN Y OBEDECEN. Se que aún me queda un camino por recorrer y que posiblemente lucharé con pensamientos hasta el fin de mis días, pero la descisión esta hecha, Jesús es mi luz y mi salvación, ¿de quien temeré? Él me está llevando a crecer a la estatura del VARON perfecto... ¿que esperas para experimentar esa misma libertad?
En estos días estoy formando parte del cuerpo pastoral del Centro de la Familia en Orlando, Florida, y sigo proclamando que Jesús nos da libertad TOTAL de la esclavitud de la homosexualidad.
Pastor Charlie Hernández
Lord & Master Publishing Inc.
Derechos autorales © 2002 Carlos "Charlie" Hernández. Todos los derechos reservados
Me animo a escribir en este día sobre mi testimonio porque estoy viendo cada día más la necesidad de hablar verdades sobre lo que Dios está haciendo en la vida de aquellos que hemos luchado contra la homosexualidad por toda la vida. Hoy, leía la historia de Esera Tuaolo, un jugador de fútbol americano quien "salió del closet" y pretende ganar la simpatía de la gente por sus "sufrimientos" de haber vivido una doble vida gay. Me inspiré en escribir porque él mencionaba que es un hombre de profundas raíces religiosas criado en la iglesia pentecostal.
Me familiarizo con eso porque fui criado en los caminos del Señor, pero debido a unos eventos en mi niñez y adolescencia desarrollé la creencia de que era un homosexual. Fui abusado sexualmente por un familiar y la separación de mi papá me creó la inseguridad de mi identidad. Recibí a Cristo a los 18 años y pensé que eso era suficiente para alejar esos deseos impuros de mi vida. Los llamo impuros porque la Biblia es clara, especialmente en el libro de Romanos capítulo 1, al mencionar de donde salen estos "sentimientos". Este jugador de fútbol afirma que un grupo de "supuestamente cristianos" hablaron palabras "horrendas", según él, acerca del homosexualismo y yo me pregunto: ¿cuál Biblia estaría él leyendo? Más claro no se puede ver que el homosexualismo es un pecado y abominación al Señor. Claro que en esos días no habían ministerios que informaran más a la gente de dónde proviene esta conducta y, al igual que yo, fue víctima de la ignorancia de la iglesia sobre ese tema.
Mi historia es que seguí viviendo una doble vida aún siendo un ministro del evangelio. Eso me comprobó que los dones de Dios son irrevocables y que Él los va a usar independientemente de nuestra integridad ante Él. Me casé y tuve mis hijos pero aunque pensé que eso iba a ser suficiente para detener mis impulsos, no fue así. Mi última relación con otro hombre se convirtió en el instrumento que Dios usó para desenmascararme por fin y cuando me vi sin defensas, corrí a los pies de mi Señor para ser sanado. Ahí fue cuando entré al Ministerio Hijos del Padre con el pastor Rigoberto Carrión.
Luego de un largo proceso de consejería y educación, pude enfrentar a mis padres y familiares con esa verdad y encontrar la libertad que expresa la palabra cuando dice: "Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres" (Juan 8:32). Ahora disfruto de una libertad gloriosa junto a mi esposa e hijos, aun cuando pensé que nunca mas iba a cantar. Sin embargo, es cuando mejor he ministrado en toda mi vida. DIOS RESTAURA LAS VIDAS DE AQUELLOS QUE SE HUMILLAN Y OBEDECEN. Se que aún me queda un camino por recorrer y que posiblemente lucharé con pensamientos hasta el fin de mis días, pero la descisión esta hecha, Jesús es mi luz y mi salvación, ¿de quien temeré? Él me está llevando a crecer a la estatura del VARON perfecto... ¿que esperas para experimentar esa misma libertad?
En estos días estoy formando parte del cuerpo pastoral del Centro de la Familia en Orlando, Florida, y sigo proclamando que Jesús nos da libertad TOTAL de la esclavitud de la homosexualidad.
Pastor Charlie Hernández
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