_SiNgEr_GiRl_
11-19-2006, 11:32 PM
¿Debemos lamentar nuestros pecados, aun cuando Dios ya nos ha perdonado?
Cuando Jose revelo su identidad a sus hermanos, los cuales lo vendieron como esclavo, ellos se quedaron mudos y estaban atonitos delante de el.
Esto lo encontramos en Genesis 45:3. El temor y la culpa les recordo rapidamente el dolor que ellos habian causado a su anciano padre Jacob, asi como tambien a su hermano. Jose al percibir lo que habia en el corazon de ellos, de inmediato los tranquilizo antes de que la semilla de culpa propia pudiera hechar raíces. Les dijo: “Ahora pues, no os entristezcais ni os pese por haberme vendido aquí…”. Jose sabia que Dios habia usado sus pruebas para el bien de mucha gente.
Cuando pecamos y herimos a otras personas nos encontramos en una posición similar a la de los hermanos de Jose. Es entonces cuando el Espiritu Santo nos recuerda el rpecio que Jesús pago en la cruz por nuestras ofensas. El dice, en efecto: “No os entristezcais ni os enojeis con vosotros mismos”
Si tendemos a seguir culpandonos después de haber reconocido nuestros pecados delante de Dios, debemos pensar en lo que estamos haciendo. Estamos manteniendo vivo el recuerdo de nuestros pecados por enojo con nosotros mismos. Para vencer esto debemos concentrarnos en nuestro Salvador, no en nuestro pecado, debemos pensar en lo que el ha hecho, no en lo que hemos hecho y no olvidar jamas que Si Jesús perdono nuestros pecados nosotros podemos olvidarlo tambien.
La Culpa Es una carga que Dios nunca quiso que sus hijos llevaran.
Dios les bendiga.
Cuando Jose revelo su identidad a sus hermanos, los cuales lo vendieron como esclavo, ellos se quedaron mudos y estaban atonitos delante de el.
Esto lo encontramos en Genesis 45:3. El temor y la culpa les recordo rapidamente el dolor que ellos habian causado a su anciano padre Jacob, asi como tambien a su hermano. Jose al percibir lo que habia en el corazon de ellos, de inmediato los tranquilizo antes de que la semilla de culpa propia pudiera hechar raíces. Les dijo: “Ahora pues, no os entristezcais ni os pese por haberme vendido aquí…”. Jose sabia que Dios habia usado sus pruebas para el bien de mucha gente.
Cuando pecamos y herimos a otras personas nos encontramos en una posición similar a la de los hermanos de Jose. Es entonces cuando el Espiritu Santo nos recuerda el rpecio que Jesús pago en la cruz por nuestras ofensas. El dice, en efecto: “No os entristezcais ni os enojeis con vosotros mismos”
Si tendemos a seguir culpandonos después de haber reconocido nuestros pecados delante de Dios, debemos pensar en lo que estamos haciendo. Estamos manteniendo vivo el recuerdo de nuestros pecados por enojo con nosotros mismos. Para vencer esto debemos concentrarnos en nuestro Salvador, no en nuestro pecado, debemos pensar en lo que el ha hecho, no en lo que hemos hecho y no olvidar jamas que Si Jesús perdono nuestros pecados nosotros podemos olvidarlo tambien.
La Culpa Es una carga que Dios nunca quiso que sus hijos llevaran.
Dios les bendiga.
